Nada de lo que perciben nuestros sentidos, es eterno...
es solo un instante, un instante perfecto,
hecho luz, magia, belleza...
Alli en ese rincón, quedan las risas,
las miradas cómplices,
los besos, las l'agrimas,
los olores y las despedidas.
Y aunque estén condenadas a desaparecer y a convertirse en polvo de recuerdos
como pisadas en la orilla del mar, que las olas borran al pasar,
no te entristezcas cariño; es bello tener el privilegio de un momento único en el universo...
Y allí,
en esa delgada línea que hay entre lo pasajero y lo eterno,
allí, está la Inmortalidad,
más allá del frío abrazo de la muerte y del océano de los recuerdos,
Somos y Estamos
pues desaparece todo... menos la huella del AMOR.


