miércoles, 11 de julio de 2007

Parábola de la educación


Iba un hombre caminando por el desierto cuando oyó una voz que le dijo: Levanta unos guijarros, mételos a tu bolsillo y mañana te sentirás a la vez triste y contento.
Aquel hombre obedeció. Se inclinó, recogió un puñado de guijarros y se los metió en el bolsillo. A la mañana siguiente, vio que los guijarros se habían convertido en diamantes, rubíes y esmeraldas.
Y se sintió feliz y triste.
Feliz, por haber recogido los guijarros; triste, por no haber recogido más.

¡Lo mismo ocurre con la educación!
William Cunningham

No hay comentarios:

Publicar un comentario